El Estado y la Cultura
Hablar de Estado y de Cultura de manera simultánea es, desde muchos puntos de vista, una contradicción, en la medida en que el Estado por su propia naturaleza busca unificar y controlar, mientras la cultura es diversa y busca escapar al control. En efecto, mientras que el Estado adelanta procesos a través de los cuales se quiere que todos los ciudadanos obedezcan a unos mismos principios y valores que permitan la mayor unificación posible de la sociedad, la cultura se revela contra esas formas de control por medio de lo que le es más específico, la creación, la transformación, lo lúdico.
Estado y Nación son los dos representantes de este juego de fuerzas en el que cada uno busca imponerse y destruir al otro, pero donde los resultados son totalmente diferentes, en la medida en que la nación busca lo activo, lo transformador, lo modificador, lo creador y lo diverso, el Estado representa lo reactivo, lo conservador, lo que debe permanecer dentro de un orden determinado.
Son las diversas condiciones y circunstancias en las cuales se han desarrollado los acontecimientos históricos, las que ha permitido una mayor o menor imposición de la voluntad del Estado o de la nación y es así como se dieron los grandes totalitarismos de Estado en este siglo, en los cuales se señalaron las pautas del pensamiento de toda la nación pasando por las reglas obligatorias para que se aceptara un proceso cultural, hasta los temas y las formas de expresión en la literatura, la música y el arte. Pero también se ha dado el otro extremo, cuando el Estado ha mirado con desinterés los procesos culturales y los ha dejado sin posibilidades de canalización por falta de apoyo.
La relación entre la cultura y el Estado no es entonces fácil, ni es fácil encontrar reglas generales que puedan ser aplicadas de manera indeterminada porque, de alguna manera, esa relación va desarrollando su propia dinámica. Sin embargo, es claro que la voluntad del Estado se ha ido imponiendo a través de los diversos procesos de educación y formación, y las políticas culturales, en términos generales, obedecen más a una concepción predeterminada de lo que es la cultura y de los intereses de orden político que le corresponden, que a una promoción, gestación y re-creación de los distintos procesos en los cuales se desarrollan los valores culturales.
Lo anterior no pretende constituirse en un juicio de valor, sino mostrar, desde una perspectiva de análisis, los elementos que se encuentran en juego dentro de la relación cultura y Estado, la cual, en este momento histórico, es de carácter necesaria y, por esa misma razón, no puede suprimirse ninguno de los dos elementos que la componen. Como consecuencia de lo anterior, las diversas organizaciones estatales dedicadas a la cultura, llámense ministerios de la cultura, o institutos descentralizados o, inclusive, casas de la cultura, deben tener una alta participación de la sociedad civil en cabeza principalmente de los gestores culturales.
La conformación de consejos regionales de cultura y de fondos mixtos constituye la mejor manera de controlar el intervencionismo del Estado, así como el exceso de particularismo del sector privado. Esta interrelación da la posibilidad a las dos partes de trasladar la tensión y la disputa por las relaciones de poder a un terreno en el cual hay plena consciencia de los intereses que se encuentran en juego debido a que en este tipo de organizaciones la disputa se da entre personas o grupos que buscan el desarrollo de políticas determinadas.
La argumentación aquí presentada busca abrir un debate, pues es claro que se parte de la tesis según la cual el desarrollo de la sociedad y del Estado es el producto de una lucha interna entre las partes en la medida en que tienen y buscan fines distintos, de ahí la importancia de encontrar un terreno fértil para los dos, donde las reglas de juego sean claras.
El Estado y la Cultura
Recopilación Documental para Diploma en Patrimonio Cultural INTE UNAP 2005
Raúl Broughton Velasco Relator invitado en Gestión Cultural
Ref. © Organización de Estados Iberoamericanos / Permitida su reproducción citando la fuente.
Raúl Broughton Velasco
Director TEATRO FORMAS
MESA DE TEATRO
martes, 3 de marzo de 2009
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1 comentario:
Indiscutibles los fondos, pero totalmente perfectibles las formas (y esa es la labor de las Mesas de Teatro), ya que la presencia del Estado se debilita en la medida de que no es representativa de la Nación.
Felicidades por los avances que muestran allá en su hermosa región.
Un abrazo,
Danilo Pedreros
Vocero Mesa Teatro Metropolitana
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